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Cecilia Calderón, nueva presidente del Rotary Club Cáceres

Cecilia Calderón, nueva presidente del Rotary Club Cáceres

Dedicada al sector inmobiliario, acaba de ponerse al frente de los rotarios con el reto de abrir más la organización a la sociedad

Cecilia Calderón, acaba de asumir la presidencia de este colectivo con las ideas muy claras. Quiere difundir la labor que realiza la organización con los jóvenes, a través de los programas de intercambio internacionales y los premios a los mejores expedientes académicos. Natural de Santa María de Navas, población ubicada en la comarca de Tentudía, se instaló en Cáceres hace 27 años. Movida siempre por un espíritu emprendedor, regentó primero una guardería y después, una distribuidora de libros. En la actualidad, es la propietaria de una inmobiliaria especializada en la venta de inmuebles históricos. Está casada y tiene dos hijos. Amante de los viajes, la lectura, la música y el arte, también forma parte de la recién constituida Asociación de Usuarios de la Ciudad Antigua (Auca) de Cáceres, el lugar donde tiene fijada su residencia.

-Acaba de coger el testigo de Jesús Domínguez. Y parece que llega con fuerza a la presidencia del club...

-Sí. Tengo un programa muy pensado y muy trabajado porque Rotary da mucho de sí y tiene una fundación extraordinaria. Hace tres años me fijé en su programa de juventud y empecé a desarrollar para Cáceres todo lo que Rotary ofrece dentro de este campo. Me voy a volcar con los jóvenes, sin abandonar ningún proyecto de los que ya se desarrollan en el club. Todo el mundo conoce en Cáceres la 'Operación patata' pero no todo el mundo conoce estos programas de juventud. Y creo que es necesario que se difundan porque es una oportunidad de la que se pueden beneficiar nuestros jóvenes extremeños.

-¿Qué proyectos concretos hay para los jóvenes?

-El proyecto más conocido es el de los intercambios internacionales (www.yepspain.org). Los hay cortos, para el verano, y largos, para todo el curso. Primero mantenemos una entrevista con el aspirante para asegurarnos de que, de verdad, quiere participar y no va obligado por los padres. Dos días antes de marcharse, se le facilita una serie de orientaciones en Madrid sobre el país donde va a ir para que conozcan las costumbres, las normativas... Y, además, el club rotario de la ciudad de destino tutela al chaval y está para solventar cualquier problema. Esto da mucha tranquilidad a los padres. Nosotros nos preocupamos también para que el estudiante se convierta en embajador de la ciudad de la que procede. Y tiene la obligación de visitar a los clubes rotarios más cercanos para hablar de su región de origen.

-¿Cuánto cuestan estos intercambios?

-Los largos cuestan 1.500 euros. En los cortos los participantes pagan 425 euros, además del importe de los billetes y un seguro médico.

-¿Las familias de acogida son rotarias?

-Es un programa abierto. Ni la familia de acogida ni la de procedencia tiene por qué ser rotaria.

-¿Qué pasos debe seguir un estudiante que esté interesado en participar?

-Ponerse en contacto con el club de Cáceres. Después, la solicitud se envía a nuestra oficina de Madrid, donde están centralizados todos los intercambios. El plazo de solicitud para participar en el intercambio largo acaba en enero y para los cortos, en febrero.

-Aunque es nueva en el cargo, ya tiene experiencia en la junta directiva del club, ¿no?

-He ocupado la vicepresidencia y la secretaría en anteriores directivas.

-¿Y quiénes forman parte de su equipo?

-Marcelo Muriel es el secretario y Fernando Bernáldez, tesorero. Cristina González es macero y Victoria Bazaga se ocupa de las relaciones públicas. En la fundación está Olga María Rubio. En el área de juventud me ayuda Raúl Jérez. La vicepresidencia recae sobre Domingo Nevado, que será el próximo presidente. Juan Ramón Civantos se ocupa de la formación de nuevos rotarios. Y Jesús Domínguez está como presidente saliente. En la junta directiva siempre está el presidente que sale y el que va a entrar para que los proyectos y los programas tengan continuidad en el tiempo.

-¿Desde cuándo pertenece al club?

-Ingresé hace siete años. Santiago Andrada me propuso que entrara. Al principio yo no sabía de qué iba esto, pero me enganché. Me gustó el trabajo que hace Rotary en el mundo y el hecho de que sea una organización autofinanciable por los rotarios. Aquí no hay estructura. Es todo voluntario. Me parece que está todo muy claro. Nuestro dinero tiene un porcentaje absoluto de repercusión en el proyecto que se va a emplear. Por ejemplo, todo el dinero que nos entregan para la 'Operación Patata' va íntegramente para este proyecto. Cada aportación va para lo que la persona que la hace quiere que vaya.

-¿Qué cuota pagan los socios?

-75 euros al mes.

-¿Cuántos son?

-34 socios.

-¿Cómo reaccionan sus conocidos cuando les dice que es rotaria?

-Con sorpresa porque no asocian tu imagen a que pertenezcas a un club que la mayoría de la gente ve como algo elitista y un poco oculto. Yo quiero luchar para acabar con esa imagen. Los objetivos de Rotary son muy loables y, si la gente los conoce, terminará implicándose más.

-Es la segunda mujer que preside el club en Cáceres.

-Lo vivo con normalidad. Para mí no es nada excepcional. Me he movido siempre en trabajos muy de hombres.

-Durante este año están celebrando el 25 aniversario de la creación del club en Cáceres. Hicieron un rastrillo benéfico coincidiendo con el novenario de la Virgen y durante el torneo del pádel de la Plaza Mayor recabaron apoyos para luchar contra la polio. ¿Forman parte estos proyectos de una etapa más aperturista?

-Efectivamente. En el Club Rotary está entrando mucha gente joven, que quiere una apertura. Sabemos que en Rotary hay un desconocimiento por parte de la sociedad, a pesar de que somos un club de servicio. Vamos a continuar con este tipo de actividades. Queremos organizar un mercadillo de Navidad para complementar la campaña de la 'Operación patata' y poner en marcha el premio 'Protagonistas del mañana'.

-¿Y en qué consiste?

-Es un premio para el mejor expediente académico en Bachillerato. El candidato no solo tiene que tener notas excelentes, también tiene que ser una persona que participe en otras actividades de su comunidad, que sea un joven comprometido. El premio consiste en un intercambio.
Experiencia laboral

-Es un ciudadana muy activa. También pertenece a la Asociación de Usuarios de la Ciudad Antigua. ¿Cómo llegó a Cáceres?

-Mi hermana vivía aquí porque se casó con un cacereño. Cuando yo terminé la carrera de Magisterio en Badajoz, me llamó y me dijo que se traspasaba una guardería. Así que me vine. La vena empresarial me salió desde el primer momento. Después empecé a trabajar con la editorial 'SM', donde estuve diez años. Más tarde monté una distribuidora de libros con la gente que trabajaba conmigo. Y, por último, puse la inmobiliaria.

-¿Cómo ha visto evolucionar el casco viejo desde entonces?

-Tristemente tengo que decir que no mucho. No he visto que hayamos avanzado mucho. Desde que me vine a Cáceres siempre he vivido en el casco histórico. Me atrapó. Llegué recién salida de la Universidad. Entonces, estaba Derecho en la parte antigua y la Universidad estaba más vinculada a la zona. Para mí era fantástico. Seguí vinculada al mundo universitario a través del casco histórico. Pero eso se perdió.

-Durante este tiempo la parte antigua también se ha puesto de moda para vivir, ¿no?

-Sí, cuando llegué había mucha gente mayor viviendo en la parte antigua. La ciudad se ha ido dotando de gente joven que viene, mayoritariamente, de fuera. Por otro lado, en estos 27 años he visto cómo la calle Pintores se ha trasladado al centro comercial y he visto que la Plaza Mayor dejó de ser el centro neurálgico de la ciudad con negocios vinculados a la Universidad para terminar siendo un sitio que no era agradable ni para el turismo. Ahora, tras la reforma, volvemos a convertir la Plaza en el centro social de la ciudad. Creo que es el momento de una nueva oportunidad para la ciudad antigua. En este momento de crisis hay que atraer nuevos inversores, gente que se ha quedado en el paro y que apuesta por montar su propio negocio. Esperemos que el Consorcio Ciudad Histórica trabaje en este sentido porque no debemos dejar pasar esta oportunidad.

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